FILOSOFÍA

FILOSOFÍA

La Escuela Normal Superior de Ocaña, es una Institución basada en la tradición, en la responsabilidad y el compromiso con la región ocañera y la nación, está basado en una orientación humanista, de esa que forma para la vida y encamina al encuentro del ser humano consigo mismo, a través del desarrollo de sus competencias, con las cuales, soluciona los problemas propios de la esfera de trabajo real en sus disciplinas. El camino a la construcción de un país mejor en su desarrollo social y humano, la inspiración desde una relación entre la academia, la sociedad y el sector productivo, son los motores de la puesta en escena para las mentes que procuran cifrar sus vidas en el ejercicio de la labor docente.

Los valores para la convivencia, la tolerancia y el crecimiento en conjunto, son los pilares axiológicos que soportan el enfoque y el bienestar en la Normal de Ocaña desde sus programas, hasta las diversas actividades curriculares y extracurriculares que se desarrollan a lo largo del año lectivo, como los valores necesarios para el desarrollo del ser humano, cuya vocación es el desarrollarse como profesional en la docencia, en este sentido la posición epistemológica de la escuela contempla y trabaja una gnoseología, al tiempo que investiga sobre la producción y esencia de la educación como ciencia y técnica del quehacer pedagógico.

Se promulga una posición critica hacia del conocimiento, el saber del hombre, cuya inteligencia es orientada para indagar acerca de la verdad y la belleza de los diversos momentos de la vida y sus aplicaciones dentro de un paradigma científico, de cara a la educación, que resuelve problemas contenidos en la verdad del sujeto cognoscente y su relación sensible con el entorno.

Desde las posiciones más clásicas se puede intrapolar el pensamiento griego al ser de nuestra Institución, tal es así que se considera fundamental partir desde los componentes filosóficos que definen la teoría del conocimiento, para de allí sentar las bases de nuestra postura pedagógica, por ello consideramos como nuestro quehacer educativo está constituido por el sujeto que quiere conocer (cognoscente), el objeto de estudio, el conocimiento y el mundo de la vida, sin olvidar nuestra vocación de formación de personas y educadores para el mañana.

Componen la calidad epistemológica de la perspectiva filosófica de la Escuela Normal Superior de Ocaña, la posición conceptual que sostiene el desarrollo del conocimiento como fundamental para la persona en proyección al mundo de la vida, el objeto de conocimiento en educación se vive cuando el sujeto le da vida, pero debe basarse en un razonamiento que estudie la realidad, que encuentra en cada uno de los programas que sustentan la formación docente.

El conocimiento está arraigado en la búsqueda de la verdad con legados como el de Platón, quien dijo que “el conocimiento era la posición inherente de la verdad, una comprensión de la realidad sin haber aprendido de ella por medio de la experiencia sensorial¨. El procedimiento de pregunta - respuesta dejaba en claro para Platón (427-347 a.c.), que la verdad del conocimiento por complejo que fuese, podía llevar a un individuo al acto cognitivo, por intuición, siendo alumno de Sócrates llevó esas mismas ideas al planteamiento del idealismo objetivo, es decir, el mundo de las ideas es lo primario.

En la educación y en las ciencias sociales es común encontrar estas posiciones, que siguen siendo válidas en el mundo contemporáneo, por ello no se desconocen sino que se retoman y se aplican a una escuela de pensamiento abierta, pero que no puede desconocer tampoco las posturas científicas, en especial cuando se trata de abordar estudios descriptivos para la puesta en marcha de proyectos de carácter pedagógicos. Pues el método que extrae estos conocimientos a la realidad los aleja de ser dogmáticos e imprecisos.

Aristotélico también, postuló que ¨el conocimiento se adquiere a través de los sentidos – es decir por medio de la experiencia”. Aristóteles (384-322 a.c.) quien fuese alumno de Platón en la academia, planteó un énfasis centrado en el contacto de la realidad y los sentidos, para luego archivar el conocimiento a través de la percepción biológica de los objetos. Para él, los tres aspectos de la educación corresponden a los tres tipos de alma: la educación física, la educación moral y la educación intelectual, tomando en cuenta el desarrollo de los aspectos volitivo y racional del alma. Aristóteles dividió la vida del hombre en tres periodos hasta los 21 años: 0-7, 7-14, 14-21, ya que según él, esto corresponde con la naturaleza. Para finalizar el tema de la educación griega ahora se cita a Demócrito, quien señaló que la naturaleza y la educación son semejantes y aportó acerca del trabajo que este se hace más fácil en cuanto más se acostumbra el hombre a él.

En general el conocimiento debe llevar a la búsqueda del saber en un viaje por la vida del hombre hacia el encuentro del hombre mismo, sin bloquear otras posturas, explorando lo nuevo y trabajando en conjunto desde la comunidad de convivencia hacia el desarrollo humano y social del país.

Debe aclararse que estas ideas expresadas en este PEI son resultantes de la observación de las actividades naturales y de interacción en la comunidad de la Normal Superior de Ocaña, que pretenden soportar una posición epistemológica abierta y comprometida con el desarrollo de las esferas superiores del pensamiento en los educandos, como producto de una serie de actividades sinápticas, emitidas tanto desde lo volitivo como desde lo afectivo con fundamento en la interculturalidad, como se expresa en el modelo pedagógico.

Puede decirse que siempre se ha dado cabida a un racionalismo y a un empirismo cuando se habla de educación, pues la ella al unirse con otras disciplinas como sucediera en la educación como arte, está estructurada por sistemas de pensamiento complejo, para la aplicación técnica en el quehacer educativo. Se forman egresados competentes abordando de un modo coherente la totalidad de los problemas reales, que se presentan de manera permanente en la escuela, de tal suerte que para la formación de un docente de calidad debe interactuarse coherentemente entre la teoría y la práctica.

Se prepara a los educandos para separar lo necesario de lo accidental, para que el ser interno se active en la apropiación de una concepción humanista del conocer, que escenificada en cada uno de los estudiantes posea entonces una apropiación noética (posición filosófica que considera lo espiritual como dimensión fundante en el hombre) que sea enriquecida siempre por el interactuar de los docentes y los educandos en un entorno de convivencia.

Retomando a Morín y aplicando su pensamiento a la filosofía de la Escuela Normal se cita: ¨ Es cierto que el género humano, cuya dialógica cerebro/mente no es cerrada, posee los recursos inagotados para crear, entonces podemos avizorar para el tercer milenio la posibilidad de una nueva creación: la de una ciudadanía terrestre, para el cual el siglo XX ha aportado gérmenes y embriones. Y la educación que es a la vez transmisión de lo viejo y apertura de la mente para acoger lo nuevo, está en el corazón de esta nueva misión.¨ Así la escuela percibe un mundo amplio de conocimiento que es adyacente incluso con una posición escolástica que retoma las tradiciones religiosas católicas, que han sido la expresión cultural del pueblo colombiano, como un legado del europeo del siglo XVI, lo cual enriquece espiritualmente todas las ocasiones de convivencia de la Normal Superior de Ocaña.

Sin desconocer los logros de una formación con recuerdos tomistas del entorno cultural de la educación del siglo XIX, pero abordando con claridad y universalidad los aspectos fundamentales del positivismo que emana el método científico extrapolado a la educación, retomando las posiciones dialécticas en las que se separan las actividades técnicas y productivas de las creencias religiosas, donde además se brinda una libertad de culto sin distingo social o étnico, es como se fundamenta inicialmente al maestro que egresa de nuestra Institución.

La Escuela Normal Superior de Ocaña, ha entonado con el empirismo el retorno del sujeto a la experiencia sensible, de tal manera que muchos de los aspectos que definen a un buen maestro se cuecen en la práctica cotidiana. La razón domina a la sensibilidad con carácter experimental si se tiene en cuenta que desde ella se realizan los procesos de planeamiento vitales para el ulterior desenvolvimiento de docente, sin descuidar un racionalismo que subsume el carácter lingüístico-matemático en las competencias que requieren de la razón para la unión de procesos técnicos-científicos que enriquecen la educación.

Así mismo se prepara al hombre y a la mujer contemporáneos en la vivencia y la adaptación del espíritu a la vida, con lo que el alma busca el yo y el encuentro con el mundo real, a través de la orientación mental para sortear el dolor y las vicisitudes, como lo han hecho los educadores en la historia de la humanidad, empatando con posiciones como la de Nietszche cuando escribió “un hombre bien constituido elige sólo lo que le es saludable; su agrado; su placer cesa cuando se traspasa la medida de lo saludable. Adivina remedios que curan contra los daños, y saca ventaja de sus contrariedades; lo que no lo mata lo hace más fuerte.¨ Por lo cual se promulga un compromiso libre y personal con el conocimiento, con espíritu solidario y sentido humano, con una conciencia abierta hacia las etapas del desarrollo mental y espiritual del ser, en la comprensión y la conducta adaptativa del individuo en las diferentes situaciones de la vida.

George Berkeley (1685-1753) es el autor del "esse est percipi" (ser es ser percibido), de quien se retoma para las actividades del educador, la proyección que cada estudiante-maestro aprende a dejar en sus quehaceres, como legado y trascendencia, pues bien se ha entendido que en cada uno de los constructos racionales y emocionales que han impulsado el acontecer de cada estudiante, en su consuetudinaria acción de maestro, da algo de sí mismo en la estampa racional y emocional que cada persona apropia en su interacción desde la academia y el ambiente de práctica, hacia su entorno educativo y social.

Parafraseando a Berkeley, se considera que las ideas son sensaciones u operaciones de la mente sobre las sensaciones. En la vivencia del maestro eso puede traducirse a la percepción final que tienen los receptores de sus mensajes, sean cuales sean los soportes, en que los haya construido.

Resulta interesante evocar la postura positivista para la interacción de las sensaciones y los hechos científicos, es decir, la percepción interior y exterior del individuo en su entorno de convivencia, y su participación en el proceso de aprendizaje.

Desde una visión racionalista la vuelta al sujeto es entendida como la vuelta a la razón, sin desvirtuar la fuerza de la sensibilidad, ya que en una formación técnico-científica, existen ciertos momentos en los cuales el estudiante-maestro y el maestro propiamente dicho, deben desarrollar hábitos, habilidades y competencias racionales, que fundamentan el argumento conceptual de todos los proyectos cuyo desarrollo se enseña, y que tienen su asiento en la Normal Superior de Ocaña.

La totalidad de los sentires de nuestro componente epistemológico también tiene implicaciones con el pensamiento kantiano, en el sentido de extender la sensibilidad a la reflexión lógica del sujeto conocedor, el sujeto que piensa, es para él mismo, más trascendente que el objeto pensado. En otras palabras el ¨yo pienso¨ es el principio del conocimiento que se verifica en la construcción del saber, como la fórmula válida desde la cual se entiende el proceso de aprender.

Empalma esta postura con una mirada desde Hegel para encontrar en la escuela la relación entre pensar y ser, o entre espíritu y naturaleza, o adicionalmente desde una posición latinoamericana, de donde se extrapola el concepto de libertad como la formación mental que es llevada hacia los estudiantes por la escuela y el maestro que es autónomo, hecho por la experiencia y la vivencia del oficio y por la academia en la formación disciplinar.

En el aprendizaje del futuro maestro, las cualidades epistemológicas están en el ser humano que ha escogido desempeñarse como docente y siempre con sus posiciones críticas que analizan la razón, el sentir y la ciencia para imanar a los educandos a en su responsabilidad, en una actividad científica de la docencia se puede incluso y con todo respeto citar un aporte de Zaratustra, que se parece un poco al profesor que entusiasmado cuando busca hechizar con sus saberes y así, ¨¡Dichosos son los que viven cerca de este sabio! Un sueño así es contagioso; contagia aún a través de espesas paredes. Incluso en su cátedra reside un hechizo. Y no en vano los jóvenes han acudido a escuchar la palabra de este predicador de la virtud.¨

Ese conocimiento se integra a un sistema de conceptos, teorías y leyes para dejar de ser empírico y entra a pronosticar como lo requiere la actividad técnica, a generalizar resultados. En esta conceptualización el conocimiento que proviene de la percepción está abrigado por las escuelas positivista y neopositivistas, por la semejanza entre las ciencias, pero también en el caso particular de la Normal Superior de Ocaña hay una dialéctica interesante cuando se encuentra que la Hermenéutica, habla de que todo lenguaje es interpretación, que no existe un lenguaje observacional puro, habla de la teorización sobre la cuantificación, en especial, cuando la práctica coadyuva en orientar la fundamentación académica

Por ello el racionalismo critico de Karl Popper aporta una posición intermedia y además interesante entre el positivismo y la hermenéutica clásicos, razón por la cual, en una escuela que quiere formar profesionales en educación es la corriente que puede coincidir mejor con las intenciones de la escuela desde su fundación. Aborda Una relación apropiada entre las ciencias sociales y las naturales, poniendo énfasis en lo cuali-cuantitativo. En ésta se acepta el valor del conocimiento empírico en la construcción del conocimiento científico.

El enfoque filosófico educativo que orienta la formación humana integral del estudiante de la Normal Superior de Ocaña se fundamenta en:

- Una educación centrada en el estudiante, debido a que es una persona en formación: Educación Integral

- Orientar al estudiante para que sea una persona participante, crítica, responsable, cuestionadora de la realidad, buscadora de los conocimientos e investigadora.

- Ayudar a construir una democracia participativa que lleve a la convivencia.



- Lograr un desarrollo humano integral que lleve al estudiante a ser feliz en la Escuela Normal Superior y en el medio donde se desempeñe.

- Una pedagogía siempre en referencia a la PALABRA, centrada en la persona, orientada a rescatar y suscitar valores que permita a la persona descubrir y asumir su propia identidad.

- Una pedagogía para el trabajo que capacite al hombre para ser sujeto de su propio desarrollo.

- Ciudadanos solidarios, participativos, honestos, responsables, respetuosos, éticos, democráticos.

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